La hepatitis C puede curarse con nuevos antivirales

Se estima que entre el 1 y el 1,5% de la población argentina podría estar infectada con el virus de la Hepatitis C, lo que representa una cifra superior a los 400 mil infectados. Esta hepatitis deriva a veces en cáncer, cirrosis y otras complicaciones serias de salud y al contrario de las hepatitis A y B, para esta no hay vacuna.

Sin embargo, desde hace poco tiempo se usa un tratamiento que baja de 48 semanas a 24 el tiempo de medicación y tiene muy pocos efectos adversos, además de que hasta ahora se verifica un nivel de respuesta equivalente a curación en un 95% de los casos. Esto es posible con la utilización de los denominados ‘antivirales de acción directa’.

Mediante alguna de las cinco combinaciones distintas de fármacos aprobadas por la ANMAT, se puede lograr la erradicación del virus e incluso sacar de la lista de espera a personas que por causa de la infección hoy son candidatas a trasplante de hígado. No obstante, los expertos advierten que los pacientes deben ser cuidadosamente seleccionados en base al estadio de la enfermedad (fibrosis hepática) y al genotipo viral exacto.

El Comité de Expertos en Hepatitis Virales de la Asociación Argentina para el Estudio de las Enfermedades del Hígado (AAEEH), presentó una actualización de las guías de práctica médica denominadas “Recomendaciones para el Tratamiento de la Hepatitis Crónica por Virus C: Esquemas libres de Interferón: Indicaciones de Tratamiento 2017”.

La importancia de usar los llamados antivirales de acción directa, o esquemas libres de interferón, radica en que las combinaciones terapéuticas anteriores tenían múltiples efectos adversos.

“Cuando los tratábamos pasaban casi todo su tratamiento -que duraba unas 48 semanas- con fiebre, era como una suerte de cuadro gripal persistente; esto asociado a alteración de las células de la sangre, con descenso de los glóbulos blancos y de las plaquetas,”indicó el Dr. Ezequiel Ridruejo, miembro de la Comisión de Expertos en Hepatitis Virales y a su vez presidente de la Asociación Argentina para el Estudio de las Enfermedades del Hígado (AAEEH), la entidad que llevó adelante la actualización de las guías.

“A su vez, la terapia estándar se indicaba combinada con otra medicación que también bajaba los glóbulos rojos y nos obligaba a transfundir a los pacientes. A la gran mayoría de los enfermos no los podíamos tratar, sólo a aquellos con enfermedad leve; particularmente a los que tenían cirrosis no los tratábamos porque se descompensaban, se agravaba su sintomatología o empezaban a presentar síntomas que no habían tenido nunca, todo por causa de la medicación. Era un tratamiento muy difícil de llevar y a su vez con baja probabilidad de respuesta, de un 40%.”

“Actualmente, se puede retirar de la lista de espera alrededor de un 20 por ciento de las personas tratadas con antivirales de acción directa, es un número importante, antes esto era excepcional ya que se trata de pacientes con cirrosis descompensada y con manifestaciones de la enfermedad muy graves, como pueden ser hemorragias digestivas por várices de esófago, ascitis, falla renal o infecciones”.

“En algunas circunstancias, incluso hasta se podría evitar el trasplante de hígado en un paciente con el virus que era candidato a la intervención, por supuesto que tienen que ser evaluados por médicos especialistas en hígado y también en trasplante,” agregó el Dr. Omar Galdame, integrante de la Comisión de Expertos en Hepatitis Virales de la AAEEH y jefe de la Unidad de Hepatitis Virales del Hospital Italiano de Buenos Aires.