La mujer joven tiene riesgos de ACV que no tiene el hombre

Las mujeres tienen factores de riesgo  de accidente cerebrovascular (ACV o stroke) en la juventud… que no tiene el hombre. Este evento grave de salud es la segunda causa de muerte y primera de discapacidad en mayores de 45 años en el mundo.

El Dr. Ernesto Torresani, cardioangiólogo intervencionista, ex presidente del CACI, manifestó que “si bien en general en los distintos estudios la prevalencia de ACV entre hombres y mujeres parece ser semejante, las mujeres tienen algunos factores predisponentes distintos a los del hombre. En febrero de 2014, la Asociación Americana del Corazón y la American Stroke Association publicaron su primera guía centrada en la prevención del ACV en mujeres, en la que se destacan los factores de riesgo únicos para el accidente cerebrovascular, incluyendo la anticoncepción oral y la terapia hormonal y trastornos asociados al embarazo, como la preeclampsia, que pueden tener consecuencias duraderas sobre la salud de la mujer. También se ocupa de la hipertensión, la fibrilación auricular y la migraña con aura, entre otras condiciones”.

Entre los principales síntomas potenciales del ACV a los que se debe atender, durante el simposio CACI-FAC destacaron los siguientes:

  • pérdida de fuerza repentina en la cara, miembro superior y/o inferior, especialmente si es en un solo lado del cuerpo;
  • confusión repentina o problemas en el habla o la comprensión;
  • pérdida repentina de visión en uno o ambos ojos;
  • dificultad repentina para caminar, mareos, o pérdida del equilibro o de la coordinación;
  • dolor de cabeza fuerte, repentino, sin causa conocida;
  • dificultad para tragar;
  • y trastorno de la sensibilidad: sensación de “adormecimiento u hormigueo” de la cara, miembro superior y/o inferior de un lado del cuerpo, de inicio brusco.

Como medidas generales de prevención del ACV en la mujer, el Dr. Torresani recomendó mantener un peso saludable llevando una dieta variada, adecuada, suficiente y armónica, abstinencia del tabaquismo, actividad física regular, en lo posible no ingerir bebidas alcohólicas vinculadas especialmente con una mayor incidencia de fibrilación auricular, y realizar actividades e intervenciones dirigidas a lograr mantener la presión arterial normal y los niveles de colesterol y glucosa en la sangre.

“Para todo esto es imperioso realizar un control médico periódico, al menos anual o semestral”, completó el especialista.

En cuanto al tratamiento del ACV, los especialistas destacaron los buenos resultados para los episodios de origen isquémico (aproximadamente el 80% del total) de una nueva técnica denominada ‘angioplastia intracerebral con trombectomía mecánica’, una intervención por cateterismo muy similar a la angioplastia coronaria pero que en lugar de disolver el trombo lo elimina por retracción o aspiración.

Consiste en la introducción de un dispositivo hasta el sitio donde se encuentra el trombo que ocluye al vaso y aspirarlo mecánicamente para que se libere la luz de esa arteria.