¡Celebremos la autenticidad de cada madre!

Distinto de otros tiempos, la mujer hoy puede elegir libremente cuándo, cómo y con quién tener un hijo. Es una decisión que suele ser planeada y planificada según el estilo de vida de cada una. Hay una tendencia de acceder a la maternidad a una edad más tardía que años atrás, que está vinculada con el rol cada vez más preponderante que adquirió la mujer en el mercado laboral, el reconocimiento propio, los factores económicos y los proyectos que muchas de ellas quieren lograr antes de ser madres. Es que el deseo de madre, viene integrado junto con otros deseos y objetivos, propios y de pareja.
Si bien cada mujer siente la maternidad desde una perspectiva muy íntima, ser madre hoy en día, implica un gran desafío de conciliar la vida familiar junto con la profesional. Significa encontrar el balance entre el lugar como madres y como mujeres.

Cuando aparecen los sentimientos de culpa
En la búsqueda de este equilibrio entre la vida familiar y profesional, muchas veces aparece la culpa como un gran enemigo. Madres que deben volver a trabajar cuando el hijo es todavía muy pequeño o madres que tienen una jornada laboral extensa y por ende recién se encuentran con sus hijos al finalizar el día, etc… Es real que esta emoción puede aparecer, pero para que la misma no domine la conducta de la madre, es mejor enfocarse en lo que sí logra esa madre compartir con sus hijos y confiar que, desde el rol materno, influye más en los hijos la calidad de tiempo que está con ellos, más que la cantidad.

Buenas o malas madres
Muchas madres se preocupan y evalúan de si son buenas o malas madres. No hay calificación posible, porque así como no hay un estilo único de hijo, tampoco lo hay de madre. Así como una misma madre, no es la misma para cada uno de los hijos.
Ser madre es un desafío de 24 horas y, así como trae inmensas alegrías, también brinda momentos difíciles por los cuales se deben transitar. Ser buena madre no es hacer todo perfecto, es tener la seguridad de que cada mujer hace lo mejor que puede y de la forma que puede. ¡Y es que hasta cuando una se equivoca tiene la oportunidad de mostrarle a su hijo cómo tolerar la frustración, pedir perdón o qué hacer con ese sentimiento de culpa que puede asechar!
Se trata de estar disponibles emocionalmente, no solamente para conectarse con los hijos sino con lo propio. De esa manera, sin juzgarse y con paciencia, dejarse sorprender por la aventura y responsabilidad de la maternidad.

Madres como MODELO
Si hay algo que caracteriza a las madres, es la de ser modelo para sus hijos. Modelo de cómo ellos se acercarán al mundo, armarán vínculo con otro, resolverán problemas y se desarrollarán emocionalmente.
Servir como modelo, no significa que los hijos serán igual que nosotros, ya que cada hijo tiene sus propias características. Significa acompañarlos en esa individualidad, tratando de potenciar sus fortalezas y ayudarlos para tolerar y trabajar sus dificultades. Significa mostrarles un camino por donde recorrer la emocionalidad y las formas de encontrarse con un otro.
Nuestros hijos se irán encontrando con desafíos que afrontar, problemas que resolver y límites que aceptar. Y es aquí donde ellos utilizarán los modelos provenientes de la casa.
Muchos de los logros que van alcanzando los hijos, son gracias a una madre que modela, contiene, acompaña y apoya a su manera. Cada mamá es única y distinta a las demás. Por eso en este día de la madre, ¡celebremos la autenticidad de cada una de ellas!
¡FELIZ DÍA DE LA MADRE!

Por Lic. Carolina Houssay
Instituto Sincronía
Especialistas en estrés, ansiedad y emociones

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