La trampa de la autoexigencia

La autoexigencia tiene que ver con querer hacer las cosas bien y esforzarnos para ello, pero la mayoría de las veces no se toma en cuenta que también puede implicar un patrón de comportamiento poco saludable, que conlleva un sufrimiento para la persona que es autoexigente.
Es momento de ejercitar la voluntad para encontrar un camino diferente, en donde lo que hay sea suficiente para vivir de manera más serena y plácida. Encontrar una nueva forma de relacionarnos con nosotros mismos requiere de un proceso físico, emocional y espiritual benévolo, amable y nutriente. Es necesaria la transformación de valores y la escucha de nuestras necesidades.

Consejos para modificar la conducta
•Identificar nuestros propios límites, desarrollar una visión más realista de nuestros recursos y de nuestras limitaciones. Identificar nuestros puntos fuertes y nuestros puntos débiles. Trabajar para potenciar estos últimos.
•Fijarnos metas realistas.
•Entrenarnos para aprender a tolerar y manejar la frustración.
•Trabajar sobre nuestra autoestima para que nuestra autovaloración no dependa de lo que hacemos para los demás, ni de nuestro perfeccionismo.
•Aprender a identificar y expresar nuestras emociones para mejorar la relación con nosotros mismos y con los demás. Entrenar la empatía.
•Incorporar en la actividad que hagas un momento para disfrutar de algo agradable de la tarea.
•Contemporizar y aprender del error. Verlo como una oportunidad y desdramatizarlo. La mayoría de los errores que tenemos en el día no tienen mayor consecuencia. Ser más tolerante con uno mismo.
•Proponerse no preocuparse tanto por los resultados. Estar más atento al proceso.

Asesoró: Lic. María Gabriela Fernández Ortega (MN 17735)-Especialistas en estrés, ansiedad y emociones

Be the first to comment

Leave a Reply

Your email address will not be published.


*