No se termina el mundo, solo finaliza un año

Generalmente el mes de diciembre se vive de manera muy intensa y con una gran carga emotiva por las distintas actividades personales, familiares y sociales que finalizan al terminar el año, lo que genera un estado de cansancio y estrés.
Durante este período aumenta la sensibilidad porque las emociones están a “flor de piel”, debido al estado de excitación que se vive a nivel social al llegar a fin de año y que afecta de manera diferente a cada persona.
Recordemos que los pensamientos, son los “anteojos” con lo que percibimos e interpretamos los hechos del exterior. El problema aparece cuando surgen las “distorsiones cognitivas”, que son interpretaciones erróneas o distorsionadas que se hacen de la realidad.
Las más frecuentes son los pensamientos anticipatorios, certeza de lo negativo; pensamientos rígidos; y auto charlas o diálogos internos.
Con la llegada de fin de año hay personas que experimentan la sensación de sentirse atrapados por un estado emocional del cual no pueden salir, que se caracteriza por angustia, tristeza, nostalgia y melancolía. Las mismas provocan sensaciones de malestar.

Consejos útiles
– Prevención: si ya conoce el efecto perturbador que le generan las Fiestas, trate de tomar con tiempo recaudos para protegerse como por ejemplo, pedir ayuda a los profesionales que trabajan en el campo de la salud mental, donde se pueda beneficiar con los tratamientos psicoterapéuticos más adecuado a su problemática.

– Perdida de seres queridos: no están físicamente con nosotros pero están de otra manera, en los recuerdos, anécdotas y vivencias que hemos compartido. Esto significa que uno renuncia a lo físico, para quedarse en lo imaginario.

– Expectativas: es importante darle el sentido que realmente tiene el 31 de diciembre, para no generar grandes expectativas que son las que van a provocar el estado de sufrimiento.

– Balance: trate de poner el énfasis en todo lo positivo que ha vivido. El objetivo es que el balance le dé positivo, para que pueda lograr un estado de mayor bienestar.

– Evitar el aislamiento: estar solo potencia la angustia y los estados depresivos, por eso, es importante poder planificar con quién uno va a pasar las Fiestas, ya que al estar acompañado se atenúa el malestar.

– Predisposición: si uno reniega sobre lo que igual va a suceder, lo único que logra es aumentar el malestar.

Asesoró: Psicólogo Santiago Gómez (Matrícula: 15.159), Director de Decidir Vivir Mejor y del Centro de Psicología Cognitiva

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