525.600 minutos de nuevas oportunidades

Fin de año, despedidas, festejos, encuentros, desencuentros, planificaciones, objetivos cumplidos y objetivos olvidados. Un año que pasa y un año que comienza. Nuevos proyectos y nuevos aprendizajes. Cambios e ilusiones renovadas.
La llegada de fin de año y el comienzo del nuevo año nos movilizan de una u otra manera (a algunos más y a otros menos) y nos invitan a preguntarnos y a reflexionar sobre si estamos en el lugar qué deseamos estar, cómo deseamos estar y con quiénes deseamos estar.
Durante un mes, una semana, un día, una noche, un instante cuando levantamos la copa, observamos el cielo en busca de fuegos artificiales, miramos a las personas amadas a los ojos y brindamos por “un próspero año nuevo’’. Ese instante suele estar cargado de emoción, felicidad, esperanzas, alegrías, miedos, incertidumbres y/o ansiedades, pero seguramente acompañado de expectativas, anhelos e intenciones para lo que se viene en el futuro.

Tiempo de reconciliación con los demás y con uno mismo
El fin de año es el momento para celebrar, evaluar si se cumplieron los objetivos propuestos y darle una nueva oportunidad a los pendientes. Además, es el tiempo para llamar a ese familiar que hace mucho que no vemos, a aquel amigo de la infancia que vemos todas las semanas o al que cada vez que nos vemos quedamos en juntarnos a tomar un café, pero el tiempo vuela y no lo hacemos.
Algunos de los planes para el próximo año pueden incluir empezar a estudiar, retomar o terminar una carrera o la escuela (no importa la edad, nunca es tarde), dejar de fumar, cambiar de trabajo, mudarnos, formalizar alguna relación, irse a vivir solo y proponerse mejorar la salud.
Cada año nos brinda 525.600 minutos de nuevas oportunidades para cumplir aquello que nos motiva y decir “este año si o si voy a…’’. En esta época, es inevitable pensar en el inicio de un nuevo ciclo y en los nuevos desafíos que dan vuelta en la cabeza como objetivos que plasmamos en planificaciones.
Aprovechemos la oportunidad de un nuevo inicio para celebrar que a diario tenemos una nueva chance de mejorar nuestra labor, nuestro hogar, nuestras familias y nuestra salud. Momento a momento nos encontramos en la construcción de nuestra propia vida. Muchas veces nos la pasamos viviendo lo que los demás esperan de nosotros y lo que nosotros creemos que la sociedad espera que hagamos y perdemos de vista lo más importante que es lo que realmente deseamos y nos hace felices. Celebremos por un nuevo año en el que demos lo mejor sin esperar nada a cambio, por el simple hecho de dar todo lo que podemos a quienes nos rodean.

Por: María Dolores Conde (Mat. 6179)- Lic. en Psicología

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